lunes, 4 de enero de 2016

EL CASO DE LA SERVILLETA ROJA (O EXCUSAS INSOLITAS PARA EVITARSE A UNO MISMO Y COLGARLE EL SAYO A OTRO)



Me escupieron porque me gustan las servilletas que combinen en la mesa. Sep, usted lo escucho bien. De excusas patéticas tengo el manual, pero esta si que no se me hubiera ocurrido ni en los sueños. Cuando un hombre te achaca que tus manías lo tienen harto, y ejemplifica el hecho con la frase “estoy harto de tus servilletas  a juego “en la mesa de año nuevo y con visitas en casa sabes que tiene un problema de verdad. En el mundo real, nadie se queja por el orden del mantel , ni porque te gusten las velitas de centro de mesa y las hermosas copas de daiquiri de las cuales me siento orgullosa. En mi casa, nadie toma whisky en jarro si yo puedo evitarlo. No sé, llámenme detallista pero siempre me gustaron las cosas lindas. No tengo muchas cosas materiales de las cuales sentirme orgullosa, principalmente porque lo material siempre viene en segundo plano para mi, pero amo mis manteles, mis copas y las putas servilletas a juego, si señor!          Manias tenemos todos, de eso no se salva nadie, pero que jodan con mis servilletas no me lo banco. Hay que tener límites en la vida, y si un ser humano te rompe las terlipes porque sos una dama que le gusta el orden, recibir gente en su casa y que todo el mundo se sienta lo mas cómodo posible, el problema no lo tengo yo.  No estoy acostumbrada  vivir a lo linyera, y no pienso pedir perdón x eso. Ojo, que nada tengo contra el linyerismo, solo que no es lo mío. Tampoco quiero dejar la impresión de ser una estirada insoportable, el que me conoce sabe que si tengo que comer sentada en cualquier galpón de pata en el suelo, lo hago sin caras de asco.                                                                                                              Las excusas patéticas, inventadas en el mundo del revés, esas si me llenan las pelotas. La gente esta muy careta y muy loca, cualquier cosa le sirve para salirse por la tangente sin dar la cara. Lo malo del mundo virtual globalizado es eso: se perdió el “face to face”, el “te lo digo de frente”, el “tengo pelotas y están bien puestas.” Hoy en día, la de los huevos somos las mujeres. No nos da prurito decir lo que hay que decir. Hombres con H, quedan cada vez menos. Pobre mundo. Se va lentamente por la cloaca cuando los roles masculino y femenino se intercambian y surge el histeriquismo masculino, que t0da la vida fue prerrogativa femenina. Ni el clásico mote de “histéricas” nos pertenece ya, estamos transitando el umbral del sin género, lo andrógino se ha posesionado de nuestros novios, maridos, amantes. Cada vez hay mas mujeres de armas tomar, y hombres “nenita”. Yo no se donde vamos a ir a parar, solo quiero reinvindicar mis servilletas rojas: ellas no tienen la culpa del gataflorismo de ningún individuo de género masculino.                                                                                                       Quiero dejar sentado que la xenofobia servilletera no será tolerada. Hágase un curso de maneras y después hablamos. Gracias.