Me escupieron
porque me gustan las servilletas que combinen en la mesa. Sep, usted lo escucho
bien. De excusas patéticas tengo el manual, pero esta si que no se me hubiera
ocurrido ni en los sueños. Cuando un hombre te achaca que tus manías lo tienen
harto, y ejemplifica el hecho con la frase “estoy harto de tus servilletas a juego “en la mesa de año nuevo y con
visitas en casa sabes que tiene un problema de verdad. En el mundo real, nadie
se queja por el orden del mantel , ni porque te gusten las velitas de centro de
mesa y las hermosas copas de daiquiri de las cuales me siento orgullosa. En mi
casa, nadie toma whisky en jarro si yo puedo evitarlo. No sé, llámenme detallista
pero siempre me gustaron las cosas lindas. No tengo muchas cosas materiales de
las cuales sentirme orgullosa, principalmente porque lo material siempre viene
en segundo plano para mi, pero amo mis manteles, mis copas y las putas
servilletas a juego, si señor! Manias
tenemos todos, de eso no se salva nadie, pero que jodan con mis servilletas no
me lo banco. Hay que tener límites en la vida, y si un ser humano te rompe las
terlipes porque sos una dama que le gusta el orden, recibir gente en su casa y
que todo el mundo se sienta lo mas cómodo posible, el problema no lo tengo
yo. No estoy acostumbrada vivir a lo linyera, y no pienso pedir perdón x
eso. Ojo, que nada tengo contra el linyerismo, solo que no es lo mío. Tampoco
quiero dejar la impresión de ser una estirada insoportable, el que me conoce
sabe que si tengo que comer sentada en cualquier galpón de pata en el suelo, lo
hago sin caras de asco. Las
excusas patéticas, inventadas en el mundo del revés, esas si me llenan las
pelotas. La gente esta muy careta y muy loca, cualquier cosa le sirve para salirse
por la tangente sin dar la cara. Lo malo del mundo virtual globalizado es eso:
se perdió el “face to face”, el “te lo digo de frente”, el “tengo pelotas y
están bien puestas.” Hoy en día, la de los huevos somos las mujeres. No nos da
prurito decir lo que hay que decir. Hombres con H, quedan cada vez menos. Pobre
mundo. Se va lentamente por la cloaca cuando los roles masculino y femenino se
intercambian y surge el histeriquismo masculino, que t0da la vida fue prerrogativa
femenina. Ni el clásico mote de “histéricas” nos pertenece ya, estamos
transitando el umbral del sin género, lo andrógino se ha posesionado de
nuestros novios, maridos, amantes. Cada vez hay mas mujeres de armas tomar, y
hombres “nenita”. Yo no se donde vamos a ir a parar, solo quiero reinvindicar
mis servilletas rojas: ellas no tienen la culpa del gataflorismo de ningún individuo
de género masculino. Quiero dejar
sentado que la xenofobia servilletera no será tolerada. Hágase un curso de
maneras y después hablamos. Gracias.