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martes, 22 de mayo de 2018
NO SOY VERÓNICA PERO ESTUVE CERCA (De como querer y no poder)
Hace un tiempo que decidí morirme, como Verónica según Cohelo. Nunca se me ocurrió que la cosa no fuera de decidirlo y ya, uno siempre se cree que la humana soberbia lo puede todo pero hasta cuando querés morirte la vida te caga.
Y en esas estaba yo, en esa dulce espera. Pasaban los días y nada de morirme. Como queriendo acelerar la cosa me dió por escuchar a Arjona día y noche, a ver si su seudo filosofía cretina me hacia el trabajito mas rápido. Pero ni eso dio resultado. (si estará jodida la mano hermano!)
Siempre creí que me iba a morir cuando se me cantara porque soy una firme convencida de que la tristeza es el mejor veneno (y si no que le pregunten a Romeo), pero a mi no se me dio, tanto coraje como para una daga en el estomago no tengo.
Acá fue donde comprendí que era metafórica la cosa, que la doña tristeza esta te asesina absolutamente todo, que te deja desolada, devastada, muerta y que esta muerte simbólica es mil veces peor que la que te convierte en cadáver.
Lidiar con el vacío existencial del desamor no es moco de pavo, como se dice regularmente. No hay poder humano que te salve de ese pozo séptico y el saneamiento emocional solo llega por la via del perdón. Fácil decirlo, pero no hacerlo. La desolación te pasea atada de pies y manos por todos los recovecos del alma. A veces esta bueno el viaje, pero en mi caso no.
Como yo habia decidido arrancarme poeticamente de este mundo cruel, sentada esperando que me llevara la carroza, me paso como en las películas: te pasa la vida por enfrente y vos de espectador sin derecho a protestar...
Vi una infancia indiferente, una adolescencia dura y triste, una adultez que no se en que momento sucedió. Me mantuvo de pie el amor de mi padre, lo poco que se de cariño sincero me lo regalaron sus manos y su voz. Fui una niña callada, siempre contra corriente y por demas inconsciente de lo difícil que era esta cosa de vivir.
En el castillo brillante que inventaron los sueños de mi padre, yo creí que todo era posible. Siempre me hizo sentir que no habia nadie mas linda o mas inteligente o mas amada que esa hija a la que el le quiso entregar todo su mundo. Supongo que fue su amor, la única cosa real y tangible en mi vida, la causa por la cual no me mate de una y sin ningún miramiento. No nos querramos convencer ahora de que sigo acá por cuestiones filosóficas, religiosas y demas papas raras. Si hay algo que nunca me gusto hacer fue trampearme al solitario.
Eso que dicen del arrepentimiento en el día del juicio tiene algo de verdad. Yo me arrepiento. Me arrepiento de lo que no dije, me arrepiento de lo que no hice, me arrepiento de los sueños que me faltaron y de la desidia con que anduve paseando por esta existencia durante mucho tiempo. Estaba dormida, como autómata, al pedo fresco como decía mi abuela. Yo nunca imagine que el tiempo no sobraba, que no iba a ser linda para siempre, que no me iban a sobrar amaneceres y que si sobraba alguno iban a ser dolorosos hasta el paroxismo. La vida duele y duele mucho.
Mientras pensaba y pensaba (y nada de morirme), me volví mi peor juez, por que cuando uno quiere morirse las rencillas del dia a dia ya no tienen ningun sentido. El dime y direte ya no tiene caso y solo viene a alargarte las horas de espera en este valle de lagrimas, como decía Don Menchaca.
Claro que para llegar al estado de abandono en el que no te importa un carajo el oxigeno existente o si invaden los aliens como una apocalipsis futurista, es cierto que atendes a alguna que otra alma del Señor en el camino... Yo tengo una sola que atender así que no fue tan largo el tramite.
Las dos caras de mi moneda siempre tuvieron nombre y apellido; asi como mi viejo me hizo la vida, mi madre me la fue quitando de a poco. Que no suene tan literal la frase: Lo que me quito es totalmente subjetivo. No se si ella se entero alguna vez de lo que siempre sentí. Mas bien creo que nunca quiso enterarse, por que de estas cosas uno nunca es inocente del todo.
Pero no es tiempo de cobrar recibos viejos. No hay tiempo ni tiene sentido cuando entendes que tanto dolor es por algo, para algo y no para andar explicando a un ciego lo que escribió un sordo en la pared.
La tristeza es tan propia, tan intransferible que no hay mas culpables que uno mismo. Sos tu propio crimen y tu propio castigo, salvando las distancias con Dostoevsky.
Dicen que si una vida no se vive con amor entonces estas medio vivo, que en mi lenguaje es lo mismo que decir medio muerto. Si este es el caso, yo hace mucho que estoy del otro lado. No puedo recordar con facilidad cuando fue la ultima vez que senti un instante de amor absoluto. Esa dicha que calienta el alma y hace latir al corazón, hace tiempo que me esquiva. Mea culpa realizada, tal vez nunca di lo suficiente, pero para este reproche tambien es tarde.
El amor según yo es lo único que importa, lo único que salva, lo único que vale la pena vivir. Cualquier cosa que sientas correcta en tu corazón, si es amor, dale nomas. Que no te importe quien ni lo que digan, siempre mira hacia adelante y agarrale fuerte la mano, la pierna, el cuello o lo que sea al amor porque cuando pasa, pasa rápido y no te espera.
Si es tu caso igual al mio y estas triste, no hagas lo que yo: No pienses, no analices, pero sobre todo no te culpes ni te odies y pedite mil veces perdón. Dios es resurrección y vida, y tu vida es un regalo que no es tuyo para quitar. No hagas como yo, no quieras morir. Mejor busca siempre una razón para vivir. A mi no me va muy bien en este ultimo punto pero sigo intentando a ver si como Verónica encuentro la magia y sobrevivo.
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