miércoles, 17 de septiembre de 2014

La subjetividad de la “normalidad” (o "Ser mejor persona es posible, pero no es gratis")


No lo puedo evitar. Me molesta que se crea normal a lo ordinario, y se llame a lo extraordinario “anormalidad”. Es una palabra segregadora  esa, la famosa “normalidad”.
 "Normal" era el apartheid para la minoría blanca en Sudáfrica,  "normal" es la guerra en la televisión, "normal" es el egoísmo del capitalismo, la producción en serie y el uniformismo, "normal" es el reggeton que fulminaría de desconsuelo a Bob si resucitara, "normales la violencia en nuestro mundo  civilizado y moderno (ja), normal, normal y bla bla bla.
Normal es una zona de confort, y ser normal parece ser la única manera aceptable de ser un ser social. Si no sos “normal” sos un paria, un raro, un loco. Anormales fueron todos los que cambiaron algo, entonces. Raros fueron todos aquellos cuyas grandes ideas sacudieron al mundo…que coincidencia, dirían.                A la luz de este razonamiento hay algo en lo que, felizmente, mis no-amigos y yo coincidimos: Yo nunca fui normal.  Sep, leyó bien J Ni tengo interés en serlo, ya que estamos lo digo. No soy normal en el sentido que está ampliamente aceptado como acepción del término. Prefiero creer que al mundo le falta más Normalidad en otros sentidos. Quiero que sea más normal la creatividad, quiero que se globalice el Amor y que se produzcan más singularidades en serie para enriquecernos de la diferencia y la proporcionalidad de lo inverso. Creo firmemente en aquello de los opuestos y estoy a favor de la “anormalidad” de ser Únicos en este mundo humano creado para etiquetar como aceptable y “normal” a lo que conoce porque le da miedo descubrir la grandiosidad que yace en lo extraordinario.                                                                               Por algo el universo no es invento  de la raza humana, hay gente que necesita entender esa revelación.     Con una mente tan estrecha y poco tolerante, como esperamos adueñarnos de lo extraordinario de la creación?? Es imperativo bajarse de ese caballo, porque hasta que no erradiquemos la normalidad con que juzgamos, con que despotricamos, con que enredamos las lenguas para defenestrar al otro, no va a haber construcción real de ninguna inclusión social. Mientras vivamos con esta concepción de la realidad del zapallo, la mediocridad espiritual va a seguir elevando "Reyes del Cuacker" a la categoría de modelos a seguir. Antes de levantar el dedo, medite, autocritíquese o cierre el pico. Si no se siente capaz de meditar y/o reflexionar, entonces córtese el dedo  o dedíquese a leer las santas escrituras que nunca está de más. 
Hasta la vuelta.  

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