jueves, 9 de octubre de 2014

CREO, LUEGO EXISTO (Debates Fundamentales nivel Dios)



La Fé mueve montañas. Que premisa interesante. Y te tengo otra: Aquel que tiene fé no está nunca solo. Pero…hay una pregunta más básica que me hago insistentemente: que es la fé?
Dicen que la fé es la respuesta a todo. En el diccionario dice que la fé  puede definirse como la creencia  que no está sustentada en pruebas. Y tengo que decir que disiento. La palabra “prueba”  ha demostrado ser tan relativa como la concepción de fé en sí. El creyente te dirá que no necesitas pruebas cuando la respuesta a la fé es el milagro y que ese milagro constituye LA prueba en sí.  El ateo te dirá que los milagros no existen, el agnóstico te dirá que eso de los milagros no se puede acreditar a la razón y por tanto no es posible demostrar  o no  su certidumbre…intrincado, no? Existen tantas opiniones al respecto como mentes pensantes. EN TODO CASO, HA SIDO siempre un debate fundamental del hombre (y la mujer) desde que el mundo es mundo y empezamos a buscar explicación, respuesta y socorro inmediato  a nuestra existencialidad.
Durante años ni siquiera me detuve a pensar en ello. Muchos de nosotros nunca lo hacemos. No creemos hasta que no NECESITAMOS creer. Y esa es la verdad de la milanesa, hablando crudamente. La necesidad de creer despierta cualquier espíritu a la deriva, nos bajamos del caballo del antropocentrismo y aprendemos en 2 minutos el Padre Nuestro cuando la sirena suena. Obligado, cualquiera pelea, dicen… 
 Mi relación con la fé ha sido pintoresca. Crecí con padres cristianos, no practicantes de iglesias ni misas, pero creyentes de Dios al fin. Me educaron con profunda libertad de convicciones, antes de leer la biblia pedí que me compraran un Corán, para que tengan una idea de la pluralidad existente. Desde entonces he leído Biblias, Libros de Mormón, Evangelios Apócrifos, Manuales sobre Budismo, y conceptos de la Torá. Recientemente incursioné en Metafísica y en esas ando. Y saben qué? Todas y cada una abordan explicaciones para nuestra necesidad de creer. Es que es una característica definitoria. Negar la fé, sea como sea que quieras denominarla, practicarla u abordarla, es negar a la razón (Y acá se escandalizó alguna mente científica jaja). Para qué sirve razonar si no es para tratar de explicar la condición de ser pensante? El hombre se inventó la Fé para poder archivar en ella todo lo que no pudo explicar con su soberbia humanidad.  Solo que nunca imaginó la astucia de quien (O QUE) creó al Hombre, previo a todo lo demás (Y acá enfurecí a algún simpatizante de Charles “el Machista” Darwin jaja).
En fin, vamos y venimos sin poder redondear la respuesta a la pregunta original. Estoy comenzando a creer que no podré responderla, por lo menos en estas líneas. Es que es una cosa tan personal, que no me atrevo ya a nadar en esa piscina. Últimamente he sido testigo de algún que otro milagro, y me reconcilié con la humildad de una vez.  Estoy pensando incluso, en reformular  cierta famosa frase, para que se lea: “CREO, LUEGO EXISTO”. Vos…crees??

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