Hace un par de noches fui a ver al inventor de la canción
“cobarde”, no me envidien pero lo fui a escuchar a EL, a Don Joaquín Sabina. Y
fue todo mejor de lo que fantaseaba, a
pesar de que casi repté por las escaleras del Auditorio para llegar a mi
butaca. Las cosas que una es capaz de hacer por pasión, jaja.
A veces creo que este flaco con acento de la madre patria es el único hombre con el cual puedo coincidir en cuestiones de
emociones y corazón. Es que se ve que el
pobre de suerte poca y nada…y a mi eso me suena mucho.
Soy una fémina de pobre éxito en estas cuestiones
relacionales (elegante forma de expresar lo que mis amigas describirían como
“el perpetuo descorne de no acertar ni una”). Generalmente mi vida sentimental transcurre
entre la nulidad de un claustro monacal y el desajustado relacionamiento con
alguna pobre alma aún mas perturbada que quien suscribe. Si señor/señora…la
nómina de individuos con Trisomía del par 21 emocional que arrastra esta pobre
cristiana como actos fallidos, es entretenida. (Pero nada de emocionarse que no
la voy a detallar acá, ni más faltaba!!)
En fin, la cuestión que me entretiene hoy tiene que ver
con el desamor, la soledad, la decepción, el “quemarse con leche” y llorar al ver la vaca. Seguro que no
me pasó solo a mi…sino Joaquín no podría escribir esas letras de la madre que
lo parió, estoy segura! Jaja
Esto debió sentir Adan, varios días después, cuando cayó
en la cuenta de que doña Eva lo había cagado con la serpiente, no?. Pobre pibe,
en cuestión de amores siempre pierde el
mejor…regla de oro. En toda mi santa
existencia en este valle de lágrimas nunca he podido dilucidar cual es el
factor que lleva a iniciar y sostener una relación gratificante con un miembro
del mal denominado “sexo fuerte”. Sep, soy una fracasada en el Amor. Me lo
remarcan siempre mis tías en las reuniones familiares y el vistazo mañanero al
espejo del botiquín del baño. Sad but
true (vamo metallica, carajooo! Jaja)
Pero somos un club, una hermandad, casi una secta,
señoras y señores! Cuanto mas global la aldea, mas solitarios estamos; cuanto
mas tecnología disponible para “interconectarnos”, más Incomunicados vegetamos.
POR QUE SERÁ? Es que hemos perdido de vista al otro en el desempeño del
sacrosanto deber individualista? Creo que si. Ya no sabemos que hacer para palear la soledad del
alma, esa que no se reconforta con 150
likes en nuestro perfil, esa que necesita el abrazo, el beso, el oído sin costo
ni juicio concomitante. Vivimos para proyectar una imagen que no necesariamente
somos nosotros…y nos compramos solo lo lindo del otro. Un gran mercado que
prioriza todo lo perecedero: caras lindas, cuerpos atléticos, risas
artificiales, fashionismos culturales insustanciales. Nos compramos la
galletita que promociona el mejor chocolate, pero nos olvidamos de la
fecha de vencimiento. Somos hipócritas y
pregonamos la importancia del alma y los
buenos sentimientos, cuando la realidad
es más superficial: si no sos lindo/a al golpe del ojo, casi nadie se queda el tiempo suficiente para averiguar
la calidad de esa galletita. Además, sobran galletitas para consumir sin
comprometerse ni convertirse en fan de ninguna. Eso tampoco ayuda a la causa,
sabelo. En esta sociedad adoradora del envase descartable, qué más da. Ta
salao, ta salao, hermano ta salao, dice la canción…33 abriles y contando. Salú!