domingo, 12 de octubre de 2014

PONELE TITULO...



Hace un par de noches fui a ver al inventor de la canción “cobarde”, no me envidien pero lo fui a escuchar a EL, a Don Joaquín Sabina. Y fue todo mejor de lo que fantaseaba,  a pesar de que casi repté por las escaleras del Auditorio para llegar a mi butaca. Las cosas que una es capaz de hacer por pasión,  jaja.  A veces creo que este flaco con acento de la madre patria es el único hombre  con el cual puedo coincidir en cuestiones de emociones y  corazón. Es que se ve que el pobre de suerte poca y nada…y a mi eso me suena mucho.
Soy una fémina de pobre éxito en estas cuestiones relacionales (elegante forma de expresar lo que mis amigas describirían como “el perpetuo descorne de no acertar ni una”). Generalmente mi vida sentimental transcurre entre la nulidad de un claustro monacal y el desajustado relacionamiento con alguna pobre alma aún mas perturbada que quien suscribe. Si señor/señora…la nómina de individuos con Trisomía del par 21 emocional que arrastra esta pobre cristiana como actos fallidos, es entretenida. (Pero nada de emocionarse que no la voy a detallar acá, ni más faltaba!!) 
En fin, la cuestión que me entretiene hoy tiene que ver con el desamor, la soledad, la decepción, el “quemarse con  leche” y llorar al ver la vaca. Seguro que no me pasó solo a mi…sino Joaquín no podría escribir esas letras de la madre que lo parió, estoy segura! Jaja
Esto debió sentir Adan, varios días después, cuando cayó en la cuenta de que doña Eva lo había cagado con la serpiente, no?. Pobre pibe, en cuestión de  amores siempre pierde el mejor…regla de oro.  En toda mi santa existencia en este valle de lágrimas nunca he podido dilucidar cual es el factor que lleva a iniciar y sostener una relación gratificante con un miembro del mal denominado “sexo fuerte”. Sep, soy una fracasada en el Amor. Me lo remarcan siempre mis tías en las reuniones familiares y el vistazo mañanero al espejo del botiquín del baño. Sad  but true (vamo metallica, carajooo! Jaja)
Pero somos un club, una hermandad, casi una secta, señoras y señores! Cuanto mas global la aldea, mas solitarios estamos; cuanto mas tecnología disponible para “interconectarnos”, más Incomunicados vegetamos. POR QUE SERÁ? Es que hemos perdido de vista al otro en el desempeño del sacrosanto deber individualista? Creo que si. Ya no  sabemos que hacer para palear la soledad del alma, esa que no se reconforta  con 150 likes en nuestro perfil, esa que necesita el abrazo, el beso, el oído sin costo ni juicio concomitante. Vivimos para proyectar una imagen que no necesariamente somos nosotros…y nos compramos solo lo lindo del otro. Un gran mercado que prioriza todo lo perecedero: caras lindas, cuerpos atléticos, risas artificiales, fashionismos culturales insustanciales. Nos compramos la galletita que promociona el mejor chocolate, pero nos olvidamos de la fecha  de vencimiento. Somos hipócritas y pregonamos  la importancia del alma y los buenos sentimientos,  cuando la realidad es más superficial: si no sos lindo/a al golpe del ojo, casi nadie  se queda el tiempo suficiente para averiguar la calidad de esa galletita. Además, sobran galletitas para consumir sin comprometerse ni convertirse en fan de ninguna. Eso tampoco ayuda a la causa, sabelo. En esta sociedad adoradora del envase descartable, qué más da. Ta salao, ta salao, hermano ta salao, dice la canción…33 abriles y contando. Salú!


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